Una hermandad sufrida

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La relación entre Monarcas Morelia y Atlas de Guadalajara parece más un parentesco político que una verdadera fraternidad, aunque ambos tienen algo en común, ninguno de los dos es un ‘niño mimado’.

Desde que Grupo Salinas desembolsara 500 millones de pesos (más IVA) para comprar la franquicia rojinegra, nació una nueva multipropiedad en el futbol mexicano, una nueva ‘hermandad’.

De inmediato hubo un impacto. El Atlas se ‘morelianizó’. Jugadores como Aldo Leao Ramírez, Federico Vilar, Enrique Pérez, Kalu Gastelúm, Felipe Baloy, entre otros, pasaron del cuadro rojiamarillo al rojinegro. A ninguna de las dos aficiones le gustó. Tomás Boy y Heriberto Ramón Morales también se mudaron a Guadalajara con la misión de salvar al Atlas del descenso y lo lograron.

Las bajas se resintieron en Morelia, donde a pesar de que llegaron de allá para acá futbolistas como Facundo Erpen, Juan Pablo ‘Chato’ Rodríguez y Rodrigo Millar, el equipo vivió una crisis deportiva en la etapa de Pablo Boy al frente de la directiva.

Ni en un lado, ni en otro, la cosa pintó bien en términos de éxito deportivo para estos equipos, desde que se convirtieron en ‘hermanos’.

Ambos han carecido de logros importantes, de proyectos deportivos exitosos, de inversiones trascendentes, que compitan al América, Cruz Azul, Monterrey o Tigres, por citar a quienes le meten más billete en la Liga MX.

Nadie dice que sea fácil con la economía actual en México, tener la capacidad financiera para armar un trabuco cada torneo. Hoy por hoy los jugadores están muy inflados en sus costos. Lo cierto es que tanto en Monarcas, como en Atlas, no ha habido mimos de parte de su ‘padre’, de la gran empresa televisiva, para inyectar una inversión más allá de lo que cada equipo (como empresa) se pueda generar de manera independiente.

La constante es que ambas aficiones se quejan de la poca inversión que se hace en cada equipo y noticias como la inyección económica que la misma empresa dueña de ambos equipos realizó para tener las transmisiones televisivas de Chivas, no abonan a apaciguar la crítica en ese sentido: la falta de inversión mayúscula. Porque inversión hay, pero no equivalente a la expectativa de la gente.

Mañana en el Morelos chocan estos dos ‘hermanos’, que a cinco años de compartir el ‘mismo techo’, saben ya mucho de compartir una hermandad sufrida.

📝 de @MarcoMalvido

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