Ecos del Quinceo

LAS LECCIONES QUE LLEGAN DEL NORTE

Por: Andy Hato / @AndyHato

Parece título de un episodio de Juego de Tronos. Tigres y Monterrey dominan los reinos de la Liga MX. El primero, particularmente, ha tenido un protagonismo importante en los últimos 5 años. Demos un vistazo a los números comparado con lo que ha hecho Monarcas.

Del Clausura 2013 al Apertura 2017 solamente en una ocasión ninguno de los tres equipos consiguió calificar a la liguilla: el Clausura 2014. En el resto de estos torneos siempre hay presencia norteña en la fase final del campeonato y desde el Apertura 2015 que al menos uno de los dos equipos del Norte está en la final. Del 2014 a la fecha Tigres y Monterrey suman 6 finales dando como resultado 3 campeonatos y dos subcampeonatos para el primero y 2 subtítulos para el segundo.

En ese mismo lapso temporal, Monarcas ha estado en 5 de las últimas 10 liguillas, siendo la más reciente donde ha logrado llegar más lejos. De hecho, el equipo no terminaba en cuarto lugar de la tabla general precisamente desde el Clausura 2013, último torneo completo con Carlos Bustos al frente del equipo. Bien sabemos que el periodo 2014 – 2015 estuvo marcado por las pésimas decisiones que desestabilizaron por completo al equipo. En este periodo fuimos sotaneros generales durante un año y la décima posición con 23 puntos en la tabla general fue lo mejor que se pudo conseguir. Un año para el olvido.

Mientras esto pasaba en Morelia, en el norte aprendieron rápido cómo hacer las cosas. Tigres dio los primeros pasos y Monterrey le ha seguido hasta llegar a esa ansiada final regia. Del Apertura 2014 a la fecha Tigres nunca ha terminado debajo del octavo lugar en la tabla general. El Clausura 2016 ha sido su peor torneo con 24 puntos. Monterrey, en este mismo periodo, no ha clasificado a 3 de las 7 liguillas teniendo su peor torneo en el Clausura 2015. Aunque en las otras dos ocasiones en que quedó al margen solamente punto les evitó conseguir el objetivo. De cualquier manera, su saldo es de dos subcampeonatos, una semifinal y unos cuartos de final. Un rendimiento sin duda envidiable.

Si atendemos a los puntos de estos últimos 5 años Tigres está a la cabeza con 285 conseguidos, mientras que Monterrey ha conseguido 261. Monarcas suma 225 en este periodo que incluye ese año del desastre. La pregunta entonces es la siguiente: ¿pueden atribuirse los resultados positivos solamente al poderío económico?

En los últimos 5 años Tigres no ha cambiado de técnico. Monterrey ha tenido 4 técnicos en ese mismo periodo y se mantiene con Antonio Mohamed desde la jornada 7 del Clausura 2015. En Monarcas la lista es larga: Romano, Bustos, De la Torre, Comizzo, Cruz, Tena, Meza, Marini y Hernández en sus diferentes etapas. La continuidad en las plantillas también juega su parte. Al tener un técnico durante más de un año los jugadores cambian menos y es más sencillo ajustar simplemente ahí donde hace falta.

En el 2013 Monarcas contó con una plantilla que se conocía a fondo y solamente un cambio de técnico. El resultado fueron 57 puntos en el año. Los cambios constantes generaron dos años desastrosos: 31 puntos en 2014 y 36 en 2015. La vuelta a la estabilidad con Meza y Hernández, que conocía bien la plantilla, dio como resultado 48 puntos en 2016 y 53 en este último año. Lo curioso es que si sumamos los puntos de estos equipos desde el Apertura 2015 a la fecha Tigres y Monterrey tienen la misma cantidad de puntos: 144, manteniéndose arriba de los 50 puntos por año normalmente. Morelia les sigue con 124 y es el único que cambió de técnico en este periodo. La continuidad parece ser la mejor apuesta.

Pero, de nuevo, no solamente se trata de mantener a la misma persona en el banquillo. Esto genera una estabilidad en la plantilla y en el conocimiento del sistema de juego. Los resultados deportivos llegan y eso siempre mejora los ingresos en taquilla, patrocinios y premios. Pero para mantenerse hay que hacer inversiones en las posiciones clave y en jugadores que marcan una verdadera diferencia. Tigres y Monterrey, incluso, refuerzan pensando en quién podría dejar el equipo en uno o dos torneos. Quizá Monarcas no pueda invertir en los mismos nombres, pero sí puede invertir en traer jugadores que marque diferencia en las posiciones que más necesita.

De aquí que si bien se puede aplaudir la continuidad también se debe señalar que, a día de hoy, parece que en Monarcas se han olvidado de reforzar pensando en el torneo inmediato y a futuro. El torneo pasado fue bueno cosechando puntos, pero no por eso está libre de errores. Más de un partido se ganó pidiendo la hora y dependiendo de los milagros de un extraordinario portero como Sosa. Eso habla de una carencia defensiva. Los jugadores ofensivos por las bandas fallaron, lo sabían desde las primeras jornadas del torneo anterior. Sin Ruidíaz al frente la ofensiva sufre demasiado. Otra área de oportunidad para el equipo. Pero de momento Roberto Hernández se dice satisfecho con una sola incorporación por la banda con Ray Sandoval.

Como conclusión podemos extraer tres lecciones de los equipos regios que Monarcas sí que podría imitar. No están en orden de importancia, ya que si el último falla, y los resultados no llegan, se hará complicado sostener los otros dos. ¿Cuál sería el mínimo de rendimiento permisible para mantener la paciencia? Sabemos que un torneo por debajo de los 20 puntos te pone en riesgo. Así que el reto de Roberto Hernández y sus pupilos es no permitir quedar debajo de esta cifra para que la confianza en el proyecto no mengue. La tercera de las lecciones se pondrá a prueba de acuerdo al armado del equipo hasta el momento. El torneo se acerca y los resultados de pretemporada hacen que reine un poco la incertidumbre.

Lecciones del Norte

  • Paciencia y continuidad en la dirección técnica a pesar de las críticas al estilo y malas rachas de resultados.
  • Continuidad en la plantilla con una base sólida en la columna vertebral del equipo. Encontrar los puntos de equilibrio para mantenerlos.
  • Reforzar torneo a torneo en busca de las variantes que hicieron falta en los momentos clave o en donde se anticipa que se requiere un cambio. Un buen año te permite reforzar pensando más a futuro.
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