EL EQUIPO QUE DEJÓ DE HACER COSAS

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Por: Andy Hato / @andyhato

Final de trayecto del Clausura 2018. Hace unas semanas hacíamos un ejercicio del panorama de Monarcas ante sus últimos 5 compromisos del torneo. Si la efectividad se mantenía esperábamos 8 puntos de los 15 en disputa. La realidad nos ha dado una sorpresa no muy grata.

Ya en ese momento decíamos que el fútbol es más que números. Chivas, el primer rival de los 5, no perdía desde la jornada 7 y dio la primera sorpresa al llevarse los 3 puntos del Morelos. Cruz Azul era otra de las victorias que se podían presupuestar de acuerdo con los números. Pero sobre la cancha faltaron muchos argumentos y se sumó una derrota más.

De los 8 puntos necesarios para igualar lo hecho en el torneo anterior solamente llegaron 4. Una victoria y un empate es lo que consiguió Monarcas en el cierre del torneo. Le alcanza para colarse como octavo y tener una aspiración al título. Pero esto es más una esperanza que un objetivo buscado con argumentos serios y sólidos. La pregunta es si estamos ante una baja de juego o si estos números finales reflejan lo que veíamos durante todo el torneo.

EL EQUIPO DEJÓ DE HACER COSAS

El Morelos echa de menos el buen futbol de los locales. / (Foto: Eros Guzmán)

La respuesta de Roberto Hernández es que el equipo dejó de hacer cosas, que se dejó de jugar como un equipo. Frases que no responden a la pregunta. La ambigüedad de las respuestas nos deja ante la incertidumbre. La duda sigue: ¿qué cosas son esas a las que se refiere el DT y por qué no fue capaz de recuperarlas?

Analizando el torneo nos encontramos con datos que no se pueden dejar de lado. Vamos sumando. Monarcas solamente mantuvo en cero su portería en tres ocasiones: contra Puebla, Querétaro y Veracruz. Por otro lado, no pudo anotar gol ante Santos, Toluca y Cruz Azul. En los restantes once encuentros Morelia inició perdiendo 9 de ellos y solamente contra Atlas y León pudo iniciar arriba en el marcador.

Siguiendo esta pista encontramos que en esos nueve juegos solamente pudo remontar en dos ocasiones: contra Pachuca y Lobos. Mientras que si hablamos de goles hay que decir que solo a Veracruz pudo superarlo por una diferencia mayor a un gol. De aquí que no extrañe que la diferencia de goleo sea negativa, elemento que hace posible que Pumas supere a Monarcas dejándolo en el octavo lugar.

El último dato en este sentido lo encontramos en la tabla que compartía @andresn mostrando el promedio de minutos de cada equipo ganando, empatando y perdiendo. Ahí, a una fecha de terminar el campeonato, Monarcas promediaba 20.4 minutos ganando, 34.2 empatando y 35.4 perdiendo. En la tabla solamente supera en promedio de minutos ganando a Atlas, Necaxa, Chivas, Lobos y Querétaro. Sin duda no es el mejor de los panoramas, sobre todo si vemos cómo quedaría la tabla ordenada con los que tienen un mayor promedio de minutos perdiendo.

Finalmente, Roberto Hernández habló durante el torneo del estilo que más le gustaba: tener la pelota. Efectivamente, Monarcas tuvo mayor posesión de balón en 10 de los encuentros del torneo. Esos partidos le dieron 14 puntos, mientras que los restantes 7 donde no tuvo más el balón sumaron 10. Esto significa que el equipo tuvo un 47% de efectividad cuando tuvo el balón y un 48% cuando no lo tuvo. El 58% de los puntos llegaron de juegos con mayor posesión.

Aquí cada uno podrá resaltar lo que más le guste. En lo personal creo que la efectividad nos da el punto clave: tener la pelota no ha sido precisamente una garantía.

Volvemos a la pregunta: ¿qué cosas dejó de hacer el equipo? Lo único que se puede decir es que, hasta el partido contra Lobos, Monarcas mantenía una alta posesión de balón (menos en el partido contra Puebla). Después de eso solamente pudo superar al rival en este sentido en tres ocasiones: Xolos, León y Cruz Azul. En el primer tramo se sumaron 13 puntos y 11 en el segundo. Lo cual sigue haciendo difícil hablar de la posesión como factor determinante.

Otros elementos que podemos considerar es que dejó de pesar la condición de local donde en los últimos 3 juegos solamente se sumó un punto. O la ausencia de Millar, porque desde su lesión solamente se consiguió una victoria y un empate. Por lo demás, el equipo siguió haciendo las mismas cosas que se mostraban en los números: dificultad para anotar y en general para generar jugadas de peligro (solamente superó en tiros a gol durante un encuentro a Querétaro y Veracruz), además de la tendencia a remar contra corriente.

Hasta aquí lo que podemos decir es que al equipo le costó ajustarse a la ausencia de un jugador en las últimas fechas y no tuvo tanto la pelota desde la jornada 9. Si estas son las cosas que se dejaron de hacer no hay que darle muchas vueltas: no hubo capacidad de respuesta por parte del cuerpo técnico ante las circunstancias. Nos quedamos esperando a que Monarcas diera un salto como en el torneo anterior después del partido contra Pumas, pero en este caso nunca llegó.

LA ILUSIÓN DE LA TABLA GENERAL

Habrá quien quiera justificarlo todo con la tabla general como si fuera la única cosa que existe. Con ella determinamos a los 8 que entran a la liguilla, pero hay que ser muy sinceros y ver en esa misma tabla que del lugar 6 al 13 hay solamente 3 puntos de diferencia. Nadie les regala los puntos, pero tampoco se puede hablar de un trabajo redondo. En la liga hay claramente tres grupos: los de arriba que hicieron un buen torneo, del 6 al 13 luchando en la inconsistencia y los de abajo con un torneo para el olvido.

Afortunadamente hay datos más allá de los puntos. Podemos ver cómo se llegó a conseguirlos y darnos cuenta de que, por más meritorios que sean, hay muchas cosas por mejorar. Esto, al final de cuentas, es lo más importante de cara al futuro. El problema es que el discurso que se comienza a escuchar desde dentro de Monarcas suena más a justificación: “es muy difícil sumar puntos en esta liga, es complicado ganar partidos, estar en tres liguillas consecutivas no cualquiera, hasta ahora hemos hecho los méritos para estar”.

Aplausos para el año de Monarcas, pero si no lo coronas con títulos seguirá sabiendo a poco. 53 puntos en un año son una cifra muy positiva que queda como mera anécdota porque nadie recuerda al quinto lugar del año. La liguilla es otro torneo y en él Monarcas llega como el rival más débil al sumar solamente dos puntos en sus enfrentamientos contra los otros 7 calificados.

Reconocerlo no tiene nada de malo y, por el contrario, se agradece si desde la dirigencia y la dirección técnica se escucha un discurso de reconocimiento y exigencia de mejoría. Las cosas bien hechas están ahí y nadie las cuestiona. Es importante ser capaces de ver lo positivo, pero todavía más el tener un espíritu de competencia interna que haga ver que no se está satisfecho con lo conseguido porque no se ha superado lo hecho antes. Es esta la actitud que se echa de menos y la que sin duda daría más certidumbre a los aficionados.

DEJAR DE HACER COSAS…

Morelia necesita de la máxima aportación de Valdés y de los encargados de crear futbol. (FOTO: Eros Guzmán)

Roberto Hernández finaliza el torneo con un 47% de efectividad que no se pueden dejar de comparar con el 57% del torneo anterior. Pero si vamos más allá podemos ver que sus números totales con Monarcas son los siguientes: 60 juegos dirigidos, 89 puntos y un 49% de efectividad. Se le reconocerá siempre su labor en la salvación del equipo, pero no se puede vivir del recuerdo.

En honor a la verdad, y viendo lo hecho hasta hoy como se argumenta usando la tabla general y la del año, Roberto tiene una efectividad igual a la de Enrique Meza (49%) e inferior a la de Ferreti (54%), Tomás Boy (50%) y Romano (52%). Todos ellos salieron del equipo por algo más que sus buenos números. Así que definitivamente hay que hacer cosas diferentes para aspirar a mantener la continuidad en el equipo.

Una de esas cosas está en la planeación del torneo que debió haber iniciado ya hace unos meses. El torneo anterior fue más que evidente la ausencia de jugadores desequilibrantes por las bandas. No se atendió el problema y eso se resintió durante el campeonato. Además, un jugador como Sepúlveda terminó desgastándose y exhibido al ser improvisado en esa zona del campo. Hoy sabemos que el problema se mantiene y hay que añadir las posibles salidas de Ruidíaz y Valdés.

Si Roberto no puede con la dirección técnica y deportiva al mismo tiempo habrá que dejar de hacer las dos cosas. Esto le permitiría pensar en las variantes necesarias desde antes del inicio del torneo y centrarse en generar un estilo de juego mucho más consistente. Porque, insisto, nadie te regala 24 puntos, pero hacer solamente dos más que el decimotercer lugar de la tabla tiene que hacerte reflexionar y poner en marcha un cambio.

Monarcas enfrentará a Toluca con más incertidumbre que certezas. Pero todo puede pasar en esta fase que determina al campeón del torneo. La maldición del superlíder podría hacerse presente o al menos eso esperamos los aficionados al equipo.

Pero más allá de ello hay que saber que una de las cosas que dejó de hacer el equipo fue la de ganar campeonatos, y eso es lo que se exigirá desde ahora que ya no hay descenso que preocupe. Después de eso solamente hay un mínimo: entregarlo todo en la cancha. Eso no será jamás negociable en Monarcas Morelia. De aquí que la afición no tolere demasiado tiempo el juego precavido que especula con el resultado. Entenderlo es esencial para el futuro de este proyecto y para volver a hacer cosas importantes más allá de la mera suma de puntos.

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