Redacción.- La historia de Martín Barragán es fantástica. Nació en Tizapan El Alto, Jalisco, pero en Michoacán se dio cuenta que podía dejar el campo, para ser futbolista. Un relato de superación e inspiración.
Detrás de los cinco goles que tienen a Martín Barragán Negrete como uno de los mejores goleadores del torneo en la Liga Expansión MX; el delantero que figura con el Atlético Morelia, tiene una gran historia.

DE LA CUNA POBRE A LA NIÑEZ COMO CAMPESINO
Barragán nació en un hogar muy pobre. “Tan pobrecitos éramos que no teníamos ni para envolverlo cuando nació”, describe su madre, la señora Ramona Negrete, en entrevista con TUDN (archivo).
Martín Barragán fue un niño inquieto y humilde que soñaba con ser futbolista. Pero que mucho tiempo antes de ganarse el pan con un balón, tuvo que hacerlo como campesino.
“Mi papá desde muy chicos a mis hermanos los llevaba a ayudar al campo. Sabíamos que era el único modo que podíamos salir adelante”, narra la hermana del goleador, Erika Barragán.
“En el campo los he enseñado a todos a trabajar. Unas friegas, me los ponía a un lado conmigo. Y yo ya me ponía a sembrar con ellos. Los enseñé a todos a trabajar, bendito sea Dios. Que con el azadón, que cortando tierra, que con la fruta”, recuerda Rogelio Barragán, padre del ‘Poteyo’.
Pese a las dificultades, Martín, el menor de la familia, tenía muy claro que quería ser futbolista. Y fue en Michoacán, donde ese deseo explotó y empezó a encaminarse. “Jugó en Sahuayo, con un maestro que se lo llevó a Sahuayo. Como 10 años tenía y salieron campeones”.

DE ‘POTEYO’ A ‘DELANTEYO’
El apodo de ‘Poteyo’, se debe a que desde muy niño decía que al ser mayor, quería ser portero, pero no podía pronunciar claramente la palabra. Incluso, su madre recuerda una anécdota que en la graduación de la primaria, dejaría marcada a la familia.
“Desde chiquillo le dijo un maestro, cuando salió de la Primaria: ‘Le vamos a entrenar los papeles a un niño que cuando esté grande, va a ser Poteyo de la Selección Mexicana’, y miren, no fue poteyo, fue delanteyo”, dice en tono tierno y maternal la señora Ramona.

LA OPORTUNIDAD EN EL ATLAS
Poco tiempo después, aquel joven soñador, recibió la oportunidad en el Atlas. Su mamá recuerda la humildad con la que Barragán le pedía apoyo para la comida. “Mamá, usted hágame una olla de ensalada de pollo y yo me la llevo y toda la semana eso como”. Una tienda me fiaba cositas para que él llevara. Yo me quedaba preocupada, cuando hacía de comer en casa, se me figuraba que mi hijo tenía hambre”.
Para conseguir dinero mientras se ganaba un lugar en el primer equipo, tuvo que pedir dinero prestado y trabajar en una gasolinera, situación que le hizo ganarse el apodo de ‘gasolinera’.
El día del debut en Primera División, en enero del 2014, sus padres no lo vieron porque estaban en la boda de otro hijo. “Sentíamos tristeza y no. Estábamos con la boda del otro, Ni pa’ allá, ni pa’ acá. Se acabó el partido y nos llegó a la fiesta”, relata su padre.
Martín no olvidó los sacrificios que hicieron sus padres. Con sus primeros ahorros, les construyó una nueva casa a sus padres en su tierra natal.

UN LUJO PARA EL MORELIA
Luego de su paso como goleador en Atlas, Necaxa y Pumas en Primera División, Martín Barragán ha llegado al Atlético Morelia en plan goleador.
Por su experiencia y edad, tiene 30 años recién cumplidos, en términos futbolísticos es un lujo para el plantel encabezado por Ricardo Valiño, ya que ha cumplido con creces las expectativas generadas a su llegada al inicio de este torneo.
De a poco sus goles comienzan a hacerle un lugar en el corazón de la bondadosa afición Canaria, quien ya lo identifica como su artillero actual.
Con Barragán encendido, las probabilidades de dar la Vuelta Olímpica y por fin celebrar un Campeonato, aumentan para los rojiamarillos.
Porque ademas de gol, Barragán pone en la cancha un gran esfuerzo, ese que siempre le ha puesto a su vida.
(Por: Marco Malvido / @MarcoMalvido).