LA RECOMPENSA DE NO RENDIRSE

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Redacción.- Monarcas nunca renunció a pesar de las ausencias, del gol en contra y del reloj. Lo perdía por la mínima, pero en el quinto minuto añadido, Mario ‘Mono’ Osuna lo empató de penalti, ante un Rayados que amagaba con llevarse los tres puntos sin merecerlo.

Los primeros minutos fueron una calca del partido de vuelta de la semifinal anterior. Monterrey liquidaba a la defensa de Monarcas a base de pelotazos largos dirigidos a Rogelio Funes Mori, amo y señor del juego aéreo. Así se generó una jugada que Pabón casi termina por concretar, de no ser por un buen achique de Sosa.

A Morelia le faltó Achilier, Vegas y Millar. Tres hombres importantes. Pero a pesar de las ausencias, lograron equilibrar el partido y con disparos de Ruidíaz y Sepúlveda, casi se adelanta en el marcador.

Sin embargo, fue Monterrey, con gol del propio Funes Mori en una distracción defensiva, el que accionó el marcador al minuto 25. Un balón rebotado un par de ocasiones, nadie se percató de la presencia del argentino en el área chica y sólo tuvo que empujarla al fondo de la red.

En el complemento Monarcas tuvo la pelota mayor tiempo, aunque fue difícil generar. Sepúlveda tuvo un cabezazo y Sansores estuvo cerca en una acción a gran velocidad, pero el gol se negó durante el tiempo regular.

Fue hasta el suplemento, cuando César Montes empujó por la espalda a Sansores. El árbitro no dudó en pitar el penalti y señalar que una vez ejecutado se terminaba el partido.

La presión fue para Mario Osuna, quien no titubeó y cobró con fuerza al rincón inferior izquierdo de González. Monarcas lo empató en la última jugada del partido y cambió la amargura de la derrota por un punto con sabor a recompensa.

 

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