COLUMNA – El Diario de Juan Colorado – La zona de confort en el periodismo –

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Es buen momento para detener el balón y preguntarnos quiénes somos y qué queremos en el periodismo.

De entrada hay que ser claros. Trabajar en un medio de información, montar un sitio web o tener cuentas en redes sociales con un montón de seguidores, no te hace periodista.

El periodismo se construye en base a rigor. Rigor periodístico. Desde levantar una nota, hasta publicar un reportaje. Toda acción periodística va acompañada de un rigor. Aunque sea el mínimo de corroborar la información con al menos tres fuentes, como manda el viejo manual.

Hay quien tiene la chispa natural de hablar frente a una cámara y convocar a miles, millones de seguidores. Influencers naturales.

Hay quienes vemos en televisión o escuchamos en la radio todos los días y no saben redactar.

Los casos anteriores no son periodismo.

Regularmente el periodista es el menos popular. Porque es una persona que no tiene tiempo de los reflectores. Que está en permanente persecución de la nota, de la exclusiva, de la declaración. Porque está ocupado desarrollando una investigación.

Los periodistas son servidores públicos de la información. No buscan la fama. Buscan el prestigio. El periodismo es una carrera de resistencia, no de velocidad. La fama es efímera. El prestigio permanece.

Rafa Puente Jr. nunca ha sido periodista. Ha sido analista deportivo, su preparación le sobra para ser uno de los mejores en el país. Sus declaraciones extrañan porque seguro conoce a un montón de periodistas, o al menos ha estado a su lado en redacciones, pero parece no darse cuenta de la presión que el periodismo exige.

La reacción del medio nacional fue demoledora. El gran porcentaje criticó a Rafa Puente. “Se equivocó”. Fue el sentir generalizado.

Sin embargo, sus palabras deben de dejar algo para el análisis y es aquí donde vuelvo al inicio de esta columna. ¿Quiénes somos y qué queremos en el periodismo?

La respuesta dependerá de cada uno de nosotros. De quienes creemos que estamos en deuda con la profesión – como es mi caso particular -, así como de aquellos que dignifican el periodismo y realizan con honor su labor.

El periodismo debe ir acompañado de ética, responsabilidad, empatía, de ganas de hacer el bien. Es una profesión hermosa. Aventurera. Caótica. De riesgo. De adrenalina. De actualización permanente. De competencia constante. Mal pagada. Pero sobre todo, pasional.

La Zona de Confort

La zona de confort existe. Hablaré de mi caso.

Póngale usted el origen que quiera, pero básicamente se trata de miedo. Miedo de atreverte a hacer las cosas. Dejar de ser víctima de las circunstancias. Todo está tan en contra o tan a favor como uno lo quiera ver.

Siendo específico en mi trayectoria laboral, que no es más que la de nadie, simplemente es mi trayectoria: he tenido menudos y constantes episodios de zona de confort. Mencionaré algunos.

A mis 21 años de edad, ya era jefe de prensa de un equipo de primera división (Monarcas). Tuve claro que mi siguiente paso en la vida era irme a Argentina a estudiar una especialización en periodismo deportivo. Pasaron 15 años y no lo hice. Preferí navegar en mi zona de confort.

Otro caso. Trabajé durante seis años en el extinto Diario PROVINCIA. Tres años me entregué al máximo a mi labor y destaqué. Los otros tres, solo cumplí. Y en ocasiones ni cumplía. Me inundé de un confort con olor a mierda.

Un caso más. ¿Cuántos reportajes de investigación he hecho en mi trayectoria? NINGUNO. Sigo metido hasta el cogote en la zona de confort.

Lo reconozco. No he sido el mejor comunicador deportivo. En 17 años de carrera, quizá siete sean de confort y diez no. Dato duro. No me pesa revelarlo. Por ello me pongo el saco de lo que dijo Rafa Puente Jr.

De uno depende estar en esa zona o salirse.

Hoy en Ecos del Quinceo, me he puesto el reto de ponerle un repelente a esa zona. No es fácil levantar un medio independiente en un entorno donde los medios de comunicación se infravaloran cada vez más.

Pero no me quiero quedar atascado en esa zona de confort. Sería fracasarme a mí mismo. A mi hijo. A mi novia. A la gente que ha creído en mí a ciegas en este proyecto.

Es sano voltear a nuestro interior. A nuestro pasado. Tomar lo bueno. Dejar lo malo. Avanzar. La zona de confort existe en el periodismo y en cualquier rubro de la vida.

Date cuenta. Si algún día estuviste o estás ahí, siempre hay oportunidad de dejarla. De realizarte. De crecer.

(Texto: Marco Malvido).

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